Una cuenta regresiva silenciosa: Por qué la fiebre de la World Cup en America permanece inactiva
A pesar de que faltan solo días para la World Cup 2026, los United States están experimentando una curiosa falta de ambiente en las principales ciudades sede como New York y Los Angeles.
El torneo invisible
Mientras los relojes oficiales de la cuenta regresiva descuentan sus últimas horas antes del silbatazo inicial en Mexico City, un extraño silencio se ha instalado en los United States. En los principales centros metropolitanos destinados a albergar el evento deportivo más grande del mundo, la atmósfera eléctrica típica asociada a una World Cup está notablemente ausente. Incluso en New York, el sitio designado para la prestigiosa final, el público en general parece desconocer en gran medida que el fútbol global está a punto de aterrizar en su puerta.
Históricamente, este viaje comenzó hace casi ocho años en un salón de asambleas de Moscow. Fue allí donde se puso en marcha la maquinaria logística para traer el formato ampliado de 48 equipos a North America. Sin embargo, la transición de la planificación organizacional al fenómeno cultural ha encontrado un obstáculo. Para muchos residentes estadounidenses, el torneo sigue siendo un concepto abstracto más que una realidad inminente.
Desconexión entre planificación y pasión
La falta de emoción visible representa un desafío para FIFA y los organizadores locales que han pasado años coordinando el torneo más complejo de la historia. Si bien el papeleo y la infraestructura podrían estar listos, la aceptación emocional de la audiencia nacional está rezagada. Esta desconexión es particularmente sorprendente dada la escala de la edición de 2026, que promete más partidos y más viajes que cualquier iteración anterior.
Algunos analistas sugieren que el gran tamaño de los United States diluye la energía concentrada que suele encontrarse en naciones anfitrionas más pequeñas. En torneos pasados celebrados en Europe o South America, el país entero a menudo se transformaba en una sola fan zone. Por el contrario, la experiencia de 2026 está actualmente fragmentada, y las comunidades locales aún no han visto la marca o la 'vibe' que indica la llegada del deporte rey.
Esperando la chispa
Existe la teoría predominante de que el ambiente solo cambiará una vez que se patee el primer balón en el Estadio Azteca. Para el público estadounidense, la World Cup a menudo requiere un catalizador —generalmente una actuación sólida de la selección nacional o la llegada física de los aficionados internacionales— para registrarse verdaderamente en el radar cultural. Hasta entonces, la World Cup 2026 sigue siendo un evento masivo escondido a plena vista, esperando su momento para finalmente sentirse real para la nación anfitriona.
Source: The Guardian Football
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